Como el puente de unión natural entre el Norte y Sur de América, el istmo posee una rica variedad de especies y hábitat. Sin embargo, sufre la explotación ambiental y la ausencia de políticas adecuadas. Dada esta situación, en 1986, WWF estableció un programa en Centroamérica, que está basado en Costa Rica, y se dedica a promover acciones que contribuyan a la conservación y busquen un desarrollo sostenible en el corto, mediano y largo plazo.
En línea con el trabajo de WWF en el mundo, en Centroamérica los representantes trabajan con un enfoque temático de las prioridades globales en conservación que son: los bosques, los mares y costas, el agua dulce y las especies.